Y ahí estás, alejándote de lo que quieres, de aquello que por un segundo creíste conseguir, pero llegó a ti la razón, esa que te lleva a la realidad, esa que te obliga a dejar de soñar y a ver la realidad, debes saber lo que te conviene, debes...¿Hola? ¿Acaso alguna vez el ser humano le ha hecho caso a la razón? ¿Por qué ibas a tener que hacérselo tú? Es el momento de equivocarse, de cometer todos los errores que quieras, de aprender y volver a tropezar, de ser fuerte y llorar, es el momento Perfecto para volver atrás.
Sueltas todo cuanto llevas en la mano a pesar de que no llevas nada, te das la vuelta y derramas una lágrima de entusiasmo, vuelves a sentir lo que aquel segundo te proporcionó, esa ilusión de aprender a volar y reír al mismo tiempo, esa razón que no entiende al corazón, y te dejas llevar por ello, por tus sueños y sentimientos, corres y corres olvidando los pensamientos de antes, ahora sabes lo que quieres, realmente siempre lo has sabido, pero ahora vas a por ello, ahora no vas a escuchar a tu razón, ahora vas a hacer locuras y a creer en las hadas como cuando eras niña, ahora vas a por él sea como sea, porque al fin y al cabo... ¿qué importa la razón cuando lo importante es lo que te dicta el corazón?
- "El corazón siempre tendrá razones... que la razón desconoce".
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