Pero hay un día en que de nada sirve lo aprendido, de nada valen todos esos escalones que has estado subiendo, porque hay un día en que tropiezas y... caes. Y ahora por una vez no voy a ser esa chica valiente que aguante lágrimas, ahora voy a correr, voy a huir de todo cuanto no quiero escuchar ni ver, y... lo siento, pero deseo que no llegues a ese momento en que las fuerzas... acaban, en que aunque sonrías, aunque imagines el mejor lugar de tu vida, las lágrimas no se contengan. Así que sí... aquella a la que a partir de ahora llamaréis cobarde puede que sea yo, sí... aquella que corre y corre sin dejar de llorar, aquella que acepta lo que hay y lo vive como se merece, y si tiene que llorar... pues llora, y si tiene que correr... correrá sin parar.
No pienses que soy débil, no lo pienses porque no es así, pero necesitaba saber lo que se siente al huir, y ¿sabes qué? Que no ha servido de nada, sigo con el dolor en mí, sigo corriendo sintiéndome más débil con cada paso que doy, así que nada... voy a detenerme, a volver la vista atrás, y a volver a subir de uno en uno, todos los escalones de los que caí un día, y cuando llegue al final, entenderé que necesitaba huir, para valorar el Luchar.
No hay comentarios:
Publicar un comentario